Arteterapia

El arte como puente hacia la sanación, permite expresar, explorar y transformar aquello que a veces no encuentra palabras. Al crear con tus manos, das forma a lo que llevas dentro y abres espacio para nuevas posibilidades.
Cuando este proceso sucede en contacto con la naturaleza, sus ritmos, texturas y silencios te invitan a desacelerar, despertar tus sentidos y reconectar contigo.
Sesiones arteterapia para Flor-es-Ser
Subastas con Causa

Artesanía de Arcilla
Piezas únicas creadas en nuestro taller, diseñadas para ser donadas a causas sociales.
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Objetos de Tierra
Exploración creativa a través del barro, transformando materiales naturales en arte social.
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Impacto Ambiental
Financiamos proyectos de reforestación y conservación mediante la subasta de nuestras piezas.
Las donaciones de cada obra contribuyen a construir un futuro más empático, amoroso y consciente con todos los seres que habitamos esta Tierra.
Testimonios
Mi hijo (8 años) empezó a trabajar con Mel durante un momento de crisis, y desde el principio tuvo una capacidad extraordinaria para crear un nido seguro a su alrededor: un espacio de contención donde poco a poco pudiera confiar y simplemente ser. Esto ha sido especialmente significativo para un niño que no necesariamente entrega su confianza con facilidad. Mel tiene una manera muy especial de acercarse a los niños. Se convierte en amiga, confidente, casi en un par de alas que los envuelven y sostienen, sin dejar de darles la libertad de encontrar su propio camino. Muchas veces puedo ver el cambio en mi hijo en cuanto sale de una sesión. Su energía se transforma. A veces es algo tan sencillo y a la vez tan profundo como volver a sonreír, o haber podido soltar un enojo que llevaba contenido en el cuerpo. El trabajo de Mel no se queda únicamente en lo que se manifiesta a nivel físico o emocional; trabaja con el niño en su totalidad y con las distintas dimensiones de su ser. También he podido observar este proceso a través de los propios materiales. Al principio, mi hijo sentía casi una aversión al barro. Con Mel descubrió que podía ser una extensión de sí mismo: algo que podía tocar, moldear y transformar con sus propias manos. Ese trabajo con lo táctil ha ido abriendo algo en él: una mayor disposición a experimentar, a relacionarse con nuevas texturas y sensaciones y, poco a poco, a estar más abierto a cosas nuevas, incluso con la comida. Una de las cosas que más me conmueve de la forma de acompañar de Mel es su capacidad para dejar de lado el juicio y encontrarse con la esencia y el corazón del niño. Puede mirar más allá de una conducta o de un momento difícil y encontrarse con el alma del niño. Su trabajo abraza el pensar, sentir y querer y, desde ahí, tiene una capacidad muy especial para separar la conducta de la esencia. Me siento profundamente agradecida de que Mel haya llegado a nuestro camino. ❤️




